El ciclo circadiano en el Camino de Santiago influye directamente en la energía, el descanso y el bienestar de los peregrinos. Quien recorre la ruta nota cómo los días adquieren un ritmo natural: amaneceres tempranos, caminatas largas, pausas al mediodía y noches de sueño profundo. Esta armonía no es casualidad, sino la sincronía entre el cuerpo y su reloj biológico. Comprenderlo no solo ayuda a caminar mejor, sino también a disfrutar más del viaje, evitar lesiones y llegar a Santiago…