Hacer el Camino de Santiago en Navarra durante febrero y marzo tiene un atractivo especial: coincide con algunas de las celebraciones más características del calendario local. Aunque los carnavales rurales más emblemáticos se concentran en otros valles navarros, el Camino de Santiago a su paso por Navarra también atraviesa pueblos que celebran estas fechas con desfiles, disfraces y costumbres locales que llaman la atención de las peregrinas.

No son fiestas masivas, pero sí muy auténticas, y aportan un toque cultural inesperado a quienes recorren la ruta.


Orreaga y Burguete: el inicio del Camino y el ambiente pirenaico
El Camino entra en Navarra por Orreaga-Roncesvalles, un enclave histórico más conocido por su patrimonio que por su carnaval. Aun así, en estas fechas es habitual encontrar referencias a los carnavales rurales de los valles cercanos, donde personajes tradicionales —como mascaritas o zanpantzar— forman parte de la identidad cultural pirenaica.

En Burguete también se respira ese ambiente previo a las fiestas: carteles, preparativos y actividades locales que recuerdan que el carnaval es una tradición muy viva en la zona.



Zubiri y el valle de Esteribar: tradición sencilla y cercana
Zubiri es una de las primeras paradas importantes del Camino en Navarra. Su famoso Puente de la Rabia es uno de los símbolos de la etapa, pero en estas fechas también destaca el ambiente festivo del valle de Esteribar.

Los carnavales aquí suelen incluir: Mascaritas que recorren las calles, disfraces tradicionales elaborados con telas viejas o elementos rurales y actos comunitarios en los que participa buena parte del pueblo.

Es un carnaval discreto, pero muy auténtico. Para una peregrina, puede ser una sorpresa agradable encontrarse con estas celebraciones al llegar al final de la etapa.



Pamplona: un carnaval urbano con identidad propia

Pamplona es la primera gran ciudad del Camino y uno de los lugares donde el Carnaval se vive con más actividad. Además de los desfiles y comparsas habituales, el Casco Viejo celebra cada año Muskilak, una fiesta popular que marca el arranque del Carnaval pamplonés.

Según la programación de este año, el Casco Viejo dará el pistoletazo de salida el sábado 7 de febrero con Muskilak, una jornada organizada por colectivos del barrio y asociaciones culturales. La fiesta combina música tradicional, danzas, comparsas y pasacalles, llenando de ambiente festivo las calles desde la mañana hasta la noche.

Entre las actividades destacan:
Animalien Dantzak, un cortejo que recorre el barrio con danzas tradicionales.
La participación de los gigantes del Casco Viejo, que celebran su 25º aniversario.
La presencia de personajes como Margarito hartza.
La Muskilen kalejira, un pasacalles vespertino que mantiene vivo el espíritu de los antiguos caldereros.

Para la peregrina, es una oportunidad perfecta para disfrutar de un ambiente local, cercano y muy participativo sin desviarse de la ruta.



Puente la Reina: unión de caminos y celebración popular
Puente la Reina es uno de los lugares más simbólicos del Camino: aquí confluyen los dos grandes ramales que vienen de Roncesvalles y Somport. En Carnaval, el pueblo organiza actividades sencillas pero participativas, con desfiles locales y ambiente festivo en la plaza.

En localidades cercanas, como Obanos, existen tradiciones antiguas relacionadas con mascaradas rurales que se han ido recuperando, lo que añade un interés cultural extra a la zona.



Estella-Lizarra: carnaval con identidad propia
Estella es una ciudad profundamente ligada al Camino desde la Edad Media y también celebra el Carnaval con personalidad propia. Sus actos suelen incluir comparsas, desfiles y actividades culturales para todas las edades.

Una curiosidad destacada es la presencia de los zanpantzar txikis, grupos de niños que recorren las calles con cencerros, imitando a los personajes rurales del norte de Navarra. Es una forma de mantener viva la tradición y transmitirla a las nuevas generaciones.



¿Qué puede esperar una peregrina en estas fechas?
Ambiente festivo en Pamplona, Estella y Puente la Reina.
Tradiciones rurales en Zubiri y pueblos del valle de Esteribar.
Mayor ocupación en alojamientos durante los fines de semana de carnaval.
Actos culturales y gastronómicos que enriquecen la experiencia del Camino.

El Carnaval no interrumpe la ruta: la acompaña. Para muchas peregrinas, encontrarse con estas celebraciones añade un componente cultural inesperado y muy agradable al viaje.