La decisión está tomada: ¡te vas al Camino! La ilusión es enorme, las ganas de empezar a andar superan cualquier miedo y ya te visualizas llegando a la Plaza del Obradoiro. Sin embargo, la emoción del principio a veces nos ciega ante ciertos aspectos prácticos cruciales. Como especialistas en la ruta jacobea, en Jacotrans hemos visto a muchas personas empezar con el pie izquierdo (literal y metafóricamente).
El Camino es una experiencia maravillosa, pero también exigente. No se trata de meter miedo, sino de ser realistas. Una mala planificación puede convertir una aventura soñada en una penitencia innecesaria.
Para que tu peregrinación sea inolvidable por las razones correctas, hemos recopilado los errores al hacer el Camino de Santiago más habituales que cometen quienes se estrenan en la ruta. Toma nota de estas pifias, fallos y equivocaciones frecuentes para no caer en ellas.
1. Estrenar calzado el primer día
Este es el rey de los errores, el clásico indiscutible. Nunca, bajo ningún concepto, estrenes botas o zapatillas el día que empiezas a caminar. El calzado nuevo es rígido y no se ha adaptado a la forma de tu pie. El resultado casi garantizado serán ampollas severas en la primera etapa.
La solución: Compra tu calzado de trekking con meses de antelación. Úsalo en caminatas previas, domálo y asegúrate de que sea cómodo y tenga buena amortiguación. Tus pies te lo agradecerán.

2. Cargar con una mochila demasiado pesada
El «por si acaso» es el peor enemigo de la espalda del peregrino o peregrina. Llenar la mochila con ropa para un mes, tres libros y utensilios que jamás usarás es uno de los errores al hacer el Camino de Santiago que más factura pasa. Una mochila excesiva te agotará rápidamente y aumentará el riesgo de lesiones en rodillas y hombros.

La solución: La regla de oro es que tu equipaje o macuto no supere el 10% de tu peso corporal. Sé minimalista. Si ves que no puedes reducir el peso o tienes problemas de espalda, recuerda que existen servicios que te facilitan la vida. En Jacotrans, somos expertos en el transporte de mochilas en el Camino de Santiago para que camines ligero y disfrutes del paisaje sin cargas extras.
3. Falta de preparación física previa
Hay quien piensa que el Camino «te pone en forma» sobre la marcha. Si bien es cierto que ganarás resistencia, empezar desde cero absoluto es arriesgado. Pasar del sofá a caminar 25 kilómetros diarios con desniveles es una receta para tendinitis y fatiga muscular extrema.
La solución: Empieza tu entrenamiento o preparación física al menos dos meses antes. Realiza caminatas progresivas, aumentando la distancia poco a poco, y acostúmbrate a andar con la mochila cargada algunos días.
4. Planificar etapas demasiado rígidas y largas
Querer llegar rápido o seguir a rajatabla una guía que marca etapas de 35 km es un error común. Sobreestimar tus fuerzas el primer día puede arruinar los siguientes tres. El Camino no es una carrera, es una experiencia personal.
La solución: Diseña un itinerario o planificación flexible. Escucha a tu cuerpo. Si un día necesitas parar a los 15 km porque te duele algo, para. El Camino se adapta a ti, no tú a él.
5. Descuidar el cuidado de los pies
Tus pies son tu motor; si ellos fallan, se acabó el Camino. Ignorar pequeñas molestias, no cortar bien las uñas o usar calcetines inadecuados son fallos graves. Una pequeña rozadura a las 8 de la mañana puede convertirse en una ampolla invalidante a las 12.
La solución: La prevención es clave. Usa calcetines técnicos sin costuras (son tan importantes como las botas). Aplica vaselina o cremas específicas cada mañana antes de empezar para evitar la fricción. Atiende cualquier rozadura o punto caliente inmediatamente.
6. No hidratarse ni alimentarse correctamente durante la etapa
A veces, con la emoción del paisaje o la conversación, nos olvidamos de lo básico. No beber suficiente agua hasta tener mucha sed o saltarse el desayuno porque «ya comeré luego» puede llevar a deshidratación, mareos o «pájaras» (bajadas bruscas de energía).

La solución: Bebe agua de forma constante, pequeños tragos cada 20-30 minutos, incluso si no tienes sed. Lleva siempre contigo algo de comida energética como frutos secos, fruta o barritas para mantener el nivel de azúcar.
7. Olvidar documentación esencial o depender solo de la tarjeta
En la era digital, a veces olvidamos que en zonas rurales del Camino la tecnología puede fallar. No llevar efectivo o olvidar la documentación es un problema recurrente.
La solución: Lleva siempre tu DNI o pasaporte y la Tarjeta Sanitaria. Es fundamental llevar algo de dinero en efectivo, ya que no todos los albergues o bares pequeños aceptan tarjeta. Además, no olvides tu Credencial del Peregrino, esencial para dormir en albergues públicos y obtener la Compostela. Puedes obtener más información sobre la credencial en la web oficial de la Oficina de Acogida al Peregrino .
8. No tener en cuenta la meteorología y la estación del año
No es lo mismo hacer el Camino Francés en agosto que en noviembre. Ignorar el clima y llevar ropa inadecuada (demasiado abrigo en verano o falta de impermeables en otoño) es uno de esos errores al hacer el Camino de Santiago que te pueden amargar el viaje.
La solución: Consulta la previsión del tiempo o clima días antes de salir. En España, la web de AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) es muy fiable. Viste por capas (sistema cebolla) para adaptarte al frío de la mañana y al calor del mediodía, y nunca olvides un buen chubasquero ligero.
9. Las prisas y la competitividad
Querer llegar el primero al albergue para conseguir la mejor cama o intentar seguir el ritmo de alguien que camina más rápido que tú genera estrés y ansiedad. Esto mata el espíritu del Camino, que es la introspección y el disfrute tranquilo.
La solución: Olvida el reloj. Camina a tu propio ritmo o paso. Si vas en grupo, acordad puntos de encuentro si tenéis ritmos diferentes. Disfruta de las paradas, habla con la gente local y absorbe la experiencia sin prisas.
10. No reservar alojamiento en temporada alta (si buscas privacidad)
Si bien el espíritu tradicional es ir a la aventura, la realidad actual del Camino (especialmente en verano y en los últimos 100 km) es que la afluencia es masiva. Confiar en encontrar sitio en albergues públicos llegando tarde puede significar tener que caminar 10 km más hasta el siguiente pueblo o dormir en el suelo de un polideportivo.
La solución: Si prefieres asegurar tu descanso en hostales o pensiones privadas, reserva con antelación en los meses de julio y agosto. Si optas por la red de albergues públicos, intenta no llegar excesivamente tarde.
Conclusión: Prepara el cuerpo, abre la mente
Cometer errores es humano y seguramente tendrás algún pequeño contratiempo; forma parte de la aventura. Sin embargo, evitando estos 10 fallos capitales, te asegurarás de que tu energía se centre en disfrutar de la magia del Camino y no en solucionar problemas evitables.

Prepárate bien, sé flexible y recuerda que estamos aquí para ayudarte. Si tienes dudas sobre la logística de tu viaje, no dudes en visitar nuestra sección de preguntas frecuentes en Jacotrans o contactarnos directamente.
¡Buen Camino!


















