El primer día del Camino de Santiago es una mezcla de emoción, nervios, ilusión y dudas. Da igual si empiezas en Saint-Jean-Pied-de-Port, Roncesvalles, Pamplona, Logroño, Burgos, León o cualquier otro punto del Camino Francés: la primera etapa siempre marca el tono de tu peregrinación, por lo menos al principio.
Aquí tienes una guía clara para vivir esta primera jornada sin estrés, con calma y disfrutando cada paso.
1. Sal temprano, pero sin prisas
en la primera etapa Camino de Santiago
No necesitas salir de noche ni con linterna.
Un horario ideal es entre 7:00 y 8:00, cuando ya hay luz y el ambiente es fresco.
Salir demasiado pronto puede hacerte caminar con prisa o en penumbra, aumentando el riesgo de resbalones en zonas húmedas o boscosas.
2. Ajusta tu ritmo: es tu primer día
La primera etapa no es para competir. Es para adaptarte, encontrar tu ritmo natural y escuchar tu cuerpo.
Tanto si te toca una subida exigente como una bajada prolongada, mantén un paso constante, cómodo y sostenible.
3. Cuida tus rodillas en las bajadas
Muchas primeras etapas del Camino incluyen descensos largos o tramos pedregosos. Para evitar molestias:
- Usa bastones si los tienes
- Da pasos cortos
- Mantén el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante
- Evita bloquear las rodillas
Un mal paso puede arruinar tu objetivo
4. Hidrátate y come algo ligero
Es importante beber agua con frecuencia.
Lleva una botella de agua y algún tentempié: fruta, frutos secos o una barrita energética.
Evita desayunos pesados. Tu cuerpo agradecerá algo suave, nutritivo y fácil de digerir.
5. Revisa tu mochila antes de salir
El primer día es cuando más se nota el peso. Si llevas demasiado, lo sentirás en los hombros y en la espalda.
Consejo práctico:
Si tu mochila pesa demasiado, usa un servicio de transporte de equipaje para caminar más libre y disfrutar más. Te informarán o aconsejarán en tu alojamiento sobre este servicio que puedes contratar desde el día anterior directamente en la web. No lo dejes para última hora, te entorpecerá el comienzo de la ruta.
6. Disfruta del entorno: cada inicio es especial
Bosques, viñedos, montañas, pueblos medievales, ríos…
Cada punto de inicio del Camino Francés tiene su propio encanto.
Haz fotos, respira hondo, observa. No tengas prisa por llegar.

7. Llega con tiempo para descansar
Tanto si terminas en un pueblo pequeño como en una ciudad más grande, aprovecha para:
- Estirar suavemente
- Rehidratarte
- Revisar tus pies
- Preparar la etapa del día siguiente
- Reserva previamente tu alojamiento. Esto te dará libertad para que las prisas por buscar plaza no te arruine el día.
Situaciones distintas según dónde hayas dormido la noche anterior
El tipo de alojamiento influye mucho en cómo empiezas tu primera etapa. Aquí tienes escenarios reales que viven los peregrinos:
Si has dormido en un albergue
Ambiente comunitario, compartido y muy peregrino.
Es habitual que:
- Te despierten otros peregrinos antes de lo previsto
- Haya ruido al preparar mochilas
- Tengas que organizarte rápido
- Sientas la emoción colectiva del “primer día”
Consejo:
Aprovecha la energía del grupo, pero mantén tu propio ritmo. No te dejes arrastrar por quienes salen demasiado rápido.
Si has dormido en un hostal, pensión, hotel…
Ambiente más tranquilo y privado.
Suele pasar que:
- Duermes mejor y te levantas con más energía
- Puedes ducharte sin prisas
- Puedes desayunar con calma
- Tienes más espacio para organizar tu mochila
Consejo:
Aprovecha esa serenidad para empezar la etapa sin estrés. Sal con calma y disfruta del silencio del amanecer. No te confíes por la comodidad. La primera etapa sigue siendo exigente, especialmente si incluye subidas o bajadas.
Conclusión: empieza con calma y disfruta del Camino
La primera etapa del Camino de Santiago es un momento único. Con un poco de preparación, un ritmo adecuado y estos consejos, podrás vivirla sin estrés, con serenidad y disfrutando cada paso.
Recuerda: el Camino no se hace con los pies, sino con la actitud.


















